Viedma normaliza electricidad

El convenio firmado entre la Provincia de Río Negro, el EPRE y EDERSA marca un hito en la normalización eléctrica de Viedma, con el barrio Esperanza como punto de partida. Esta iniciativa busca garantizar un servicio seguro y de calidad, beneficiando a más de 400 familias inicialmente. El plan también prevé la expansión a otros barrios, como El Progreso, ampliando su alcance a 110 hogares adicionales.

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El convenio y su impacto

La normalización eléctrica en Viedma comienza con el barrio Esperanza, donde se ejecutará un convenio entre la Provincia de Río Negro, el Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) y la empresa EDERSA. Este acuerdo busca garantizar un acceso seguro a la energía, priorizando la mejora de la calidad de vida de las familias.

La iniciativa se enmarca en un esfuerzo integral que no solo aborda la infraestructura eléctrica, sino también el acompañamiento social. Andrea Confini, secretaria de Energía y Ambiente de la provincia, destacó que el plan incluye la instalación de medidores y el desarrollo de instalaciones intradomiciliarias, asegurando un servicio eficiente y accesible.

El barrio Esperanza será el primer lugar en beneficiarse directamente, con 338 familias que recibirán conexiones domiciliarias y alumbrado público. Este avance representa un salto significativo en la inclusión energética de la ciudad, permitiendo a las familias tener un servicio estable y confiable.

Pasos hacia la normalización completa

El proceso de normalización eléctrica en Viedma no se limita al barrio Esperanza. Según Sebastián Busader, jefe de normalización de barrios populares de EDERSA, el plan incluye la expansión a otros vecindarios. El barrio El Progreso será el siguiente en recibir el beneficio, alcanzando a otras 110 familias.

Este avance se enmarca en una estrategia de largo plazo que busca resolver problemas históricos de distribución eléctrica en zonas populares. Busader explicó que el acompañamiento a las familias no solo se centra en la conexión, sino también en la formación para gestionar el consumo, fomentando la eficiencia energética.

La iniciativa refleja un compromiso con la sostenibilidad y la equidad. Al garantizar que las familias puedan sostenerse en el servicio, se busca reducir el costo de la energía y promover una cultura de ahorro. Este enfoque integral busca transformar a los usuarios en consumidores responsables y asequibles.

Ampliación del alcance: más allá de Viedma

El impacto del plan trasciende las fronteras de Viedma. Durante el año 2025, el programa permitirá regularizar a más de 950 familias en siete barrios de Cipolletti y Balsa Las Perlas. Esta expansión demuestra el compromiso de la provincia con la inclusión energética a gran escala.

Andrea Confini destacó que la iniciativa no solo aborda la infraestructura, sino también la educación y el acompañamiento social. La instalación de medidores y la mejora de instalaciones intradomiciliarias son pasos clave para garantizar un servicio confiable y accesible, reduciendo riesgos y costos.

El plan también incluye talleres de concientización, que buscan educar a las familias sobre el uso eficiente de la energía. Estos espacios de comunicación promueven una cultura de responsabilidad, permitiendo a los usuarios optimizar su consumo y reducir facturas.

Un enfoque social y técnico

El acuerdo entre la Provincia, EPRE y EDERSA representa un enfoque conjunto para resolver problemas complejos. La colaboración entre instituciones públicas y privadas asegura que los recursos y la expertise se combinan para alcanzar objetivos comunes.

El acompañamiento social es un aspecto fundamental del plan. Sebastián Busader enfatizó que el objetivo no es solo conectar a las familias, sino también enseñarles a gestionar el servicio. Este enfoque previene problemas futuros, promoviendo una relación sostenible entre usuarios y proveedores de energía.

La iniciativa en Viedma sirve como modelo para otras ciudades. Al integrar infraestructura y educación, se crea una base para proyectos similares en otros sectores. Este enfoque integral no solo mejora la calidad de vida, sino que también fortalece la infraestructura energética a largo plazo.